Lacava
13-sep-2008, 01:26
Se dice que Miguel Ángel no tenía ningún inconveniente en reconocer que era el mejor escultor de su tiempo. Tan seguro estaba de si mismo que llegó, ya de adolescente, a corregir los dibujos de su maestro. A los 19 años firmó "La Pietà" porque la gente se la atribuía a otros, pero no volvió a hacerlo porque fue consciente de que , una vez conocido, ya nadie le confundiría con otro. Cuando acabó al Moisés, le dio un golpe en la rodilla gritándole "¿Por qué no me hablas?". Sabía perfectamente la grandiosidad de lo que había creado.
Miguel Ángel no se casó nunca. En ésta época de exaltación gay, eso se atribuye a una supuesta homosexualidad (es posible, pero hay que recordar que durante una época vivió directamente en un burdel para ahorrarse trayectos). Lo cierto es que, homosexual o putero, consideraba que las relaciones serias le desviaban de su arte, único fin de su vida y altar ante el que lo sacrificó todo. Según parece, siempre consideró que su talento era un don y, en su caso, tan grande que debía dedicarle todo su ser.
En los años 40, el director Frank Capra, que ya había conseguido los cinco Ocars principales con "Sucedió una noche", cayó enfermo. Un día fue a verle un hombre al que nunca volvió a ver ni supo el nombre. Él hombre, entre otras cosas le dijo:
"Sus talentos, señor Capra, no son suyos por derecho propio. Dios se los ha dado. Y cuando usted no usa esos dones está ofendiendo a Dios y a la humanidad. Que tenga un buen día"
Por esa misma época, Howard Hawks luchaba con una joven actriz hija de un bailarín sevillano. La Columbia sabía el potencial de la chica pero no cómo explotarlo, así que se encomendaron al genio como último recurso. Hawks se dio cuenta rápido de la falta de confianza de la chica y ordenó a todo el personal que la piropeara a discreción, consiguiendo (tras mucho esfuerzo) unos resultados satisfactorios. Harry Cohn, presidente de la Columbia, ofreció a Hawks mil regalos por haberle dado una estrella. "Tendrás una estrella -contestó el director- si no la dejas hacer ninguna película durante seis meses y mientras tanto haces que tenga entrevistas, fiestas, prensa, etc. Para ser una estrella, primero necesita un ego."
Un saludo.
Miguel Ángel no se casó nunca. En ésta época de exaltación gay, eso se atribuye a una supuesta homosexualidad (es posible, pero hay que recordar que durante una época vivió directamente en un burdel para ahorrarse trayectos). Lo cierto es que, homosexual o putero, consideraba que las relaciones serias le desviaban de su arte, único fin de su vida y altar ante el que lo sacrificó todo. Según parece, siempre consideró que su talento era un don y, en su caso, tan grande que debía dedicarle todo su ser.
En los años 40, el director Frank Capra, que ya había conseguido los cinco Ocars principales con "Sucedió una noche", cayó enfermo. Un día fue a verle un hombre al que nunca volvió a ver ni supo el nombre. Él hombre, entre otras cosas le dijo:
"Sus talentos, señor Capra, no son suyos por derecho propio. Dios se los ha dado. Y cuando usted no usa esos dones está ofendiendo a Dios y a la humanidad. Que tenga un buen día"
Por esa misma época, Howard Hawks luchaba con una joven actriz hija de un bailarín sevillano. La Columbia sabía el potencial de la chica pero no cómo explotarlo, así que se encomendaron al genio como último recurso. Hawks se dio cuenta rápido de la falta de confianza de la chica y ordenó a todo el personal que la piropeara a discreción, consiguiendo (tras mucho esfuerzo) unos resultados satisfactorios. Harry Cohn, presidente de la Columbia, ofreció a Hawks mil regalos por haberle dado una estrella. "Tendrás una estrella -contestó el director- si no la dejas hacer ninguna película durante seis meses y mientras tanto haces que tenga entrevistas, fiestas, prensa, etc. Para ser una estrella, primero necesita un ego."
Un saludo.